Garbanzos con champiñones y pollo al ajillo 

Mi padre decía, "la mujer y la sardina, cuanto mas pequeña más fina". En estos momentos le hubieran tildado de machista, pero no había nadie que respetara a las mujeres tanto como él lo hacía.

Siempre que pienso en sardinas se me pone cara de gato, me encantan las sardinas, pero..., dejan un fuerte olor en la cocina que por mucho que digan es imposible prescindir de él, entonces mi truco es el más fácil de todos los que hasta la fecha me han dado, y al mismo tiempo efectivo, las hago de cualquier manera posible menos fritas o asadas y, eso sí, sin cabeza. Y como la cocina siempre que guisas en ella, huele, como no podía ser de otra manera, si van a ir al horno procuro taparlas con papel de plata. Este es uno de las los mil trucos que os darán quedaos con el que mejor os parezca.

Ahora vamos con la receta.

Ingredientes para 4 personas:

  • 1 bote de garbanzos cocidos, unos 300 grs. 
  • 250 grs. de champiñones.
  • 1/2 pechuga de pollo
  • 6 ajos.
  • 1 guindilla de cayena.
  • 1 vaso pequeño de aceite de oliva.
  • 1 poco de perejil picado.
  • 1 vasito pequeño de vino blanco.
  • 1 cucharada de vinagre de Jerez  (opcional).
  • pimienta negra recien molida.

Elaboración:

Sacamos los garbanzos del bote, los ponemos en un colador y  lavamos ligeramente con agua templada. Los reservamos en el mismo colador para que escurran bien.

Limpiamos los champiñones, según tengamos por costumbre, a mí me gusta quitarles el pie y si tienen la piel manchada los pelo. (Aunque  esta es una de mis muchas manías). Los cortamos en daditos tamaño garbanzo y reservamos.

Partimos la pechuga en daditos, de un tamaño no demasiado grande, salpimentamos y la reservamos..

Partimos los ajos a nuestro gusto, yo los hago muy menudos porque no me gusta encontrarlos, pero si me gusta que estén ahí.

Ponemos una sartén al fuego con el aceite y la guindilla, en el momento que esté caliente añadimos el pollo y le damos unas vueltas, un par de minutos serán suficientes. Sacamos la pechuga y la reservamos en un plato.

En el mismo aceite echamos los ajos, los movemos bien procurando rascar todo lo que el pollo se haya dejado, eso es sabor, y sin que se nos quemen añadimos los champiñones, les ponemos un poco de sal por encima y los dejamos rehogar hasta que bajen un poco, se acabarán de hacer con el resto de los ingredientes.

Incorporamos a la sartén los garbanzos y el pollo, freimos todo junto, añadimos el vino y dejamos que evapore el alcohol. Dejamos que cueza todo junto para que se mezclen los sabores. 

Si decidís poner el vinagre, este es el momento, potenciará el sabor, procurad que sea un buen vinagre, yo uso de Jerez. Picamos el perejil y lo espolvoresamos por la sartén.

Como era plato único, añadí un huevo frito en cada palato y listo.

Sugerencias útiles:

Como os digo con todos los platos podéis quitar y poner lo que más os guste.