Ensalada César
Cuando en Europa estábamos bailando el charlestón y disfrutando de los "felices años 20" o "los locos años 20", aún no se había descubierto que era un periodo entreguerras, la primera ya terminada y la segunda a punto de caramelo, en la ciudad mejicana de Tijuana estaban muy entretenidos creando esta ensalada que daría la vuelta al mundo, y que sí, su chef era italiano y de nombre Cesare, pero nada que ver con Italia ni con su famoso emperador Julio César, en el que todos pensamos cuando vemos la ensalada en la carta de un restaurante.
Cuentan los que han podido visitarlo, que el restaurante primitivo sigue existiendo en la Ciudad de Tijuana, y que la ensalada se sigue preparando a la antigua usanza: a la vista de los clientes, las hojas de lechuga enteras y bañadas con la salsa y el queso rallado sin pollo y, por supuesto, con los ricos picatostes que le aportan su gracia.
Vamos con la ensalada que se pone mustia la lechuga.

Ingredientes para 1 persona:
- 1 o 2 rajas de melón con jamón
- 1 zumo de naranja
- 1 tomate rallado, especiado y con AOVE
- 1 café con leche recién hecho y muy caliente
- 2 huevos
- 2 lonchas de beicon
- 1 o 2 tostadas
- Aceite y sal
Elaboración:
La fruta, el zumo, el tomate y el café todo el mundo sabe como prepararlos, pero el especial es suyo y nadie le ha enseñado, así que paso a explicaros como va la cosa que tiene su aquel.
Partimos el beicon en trozos en trozos pequeños para que se pase bien y lo ponemos en una sartén sin aceite a fuego medio y vamos dejando que suelte la grasa.
Mientras, batimos los huevos y los ponemos un poco de sal, poca que el beicon ya lleva, esperamos a que éste un poco churruscadito pero sin pasarse.
Echamos los huevos batidos a la sartén y ya tenemos unos huevos revueltos que a mi me gustan medio crudos.
Tostamos ligeramente una o dos rebanadas de pan, las embadurnamos con el tomate rallado y colocamos los huevos encima, me los lleva a la mesa y ya está un desayuno como el de una reina ¿qué más puedo pedir? Bueno puedo pedir mis lonchas de jamón, que en estos días de confinamiento nos faltaban y no estaba yo dispuesta a dejar de pasar la receta ya.
Sugerencias útiles:
Sólo que no se os olvide dar las gracias como Dios manda.
